Allá por el año 2013, el Techmania Science Center de Plzeň sentó un precedente. Su planetario 3D era uno de los más avanzados de la República Checa, ofreciendo a los visitantes una nueva forma de explorar el espacio a través de experiencias visuales y narrativas inmersivas, y consolidándose como un referente en educación científica e innovación en Europa Central.
Sin embargo, más de una década después, las expectativas habían cambiado. Los visitantes se habían acostumbrado a imágenes más nítidas, experiencias más fluidas y contenidos más dinámicos. En los aspectos operativos, el sistema original basado en lámparas también demanda mayor mantenimiento y esfuerzo operativo.
El equipo se propuso replantearse la experiencia de su planetario. Pero, ¿cómo se puede reinventar algo que ya se adelantó a su tiempo?
La ambición era clara: crear un entorno donde la astronomía, los datos científicos en tiempo real y los fenómenos complejos puedan visualizarse de forma precisa y atractiva. Más allá de los programas tradicionales, el sistema debía ser compatible con formatos de contenido flexibles, programas educativos y presentaciones en directo.
Igualmente importante fue potenciar el atractivo del centro. En un panorama cada vez más competitivo en el ámbito de las atracciones educativas, el planetario tuvo que convertirse en un factor clave para captar el interés de los visitantes y fomentar que volvieran.